Programas de acogimiento residencial.

ACOGIMIENTO RESIDENCIAL BÁSICO.

Se gestionan 18 plazas mixtas para menores con edades comprendidas entre los 12 y 18 años que se encuentran en situación de desprotección y que precisan de una atención desde un recurso residencial.

Se desarrollan programas de atención individualizados e integrales, de acuerdo con las necesidades del menor, a través de sus recursos personales (capacidades y habilidades) y en un contexto de convivencia. El entorno residencial garantiza un espacio seguro y estable en el que poder llevar a cabo el desarrollo evolutivo integral. Para ello, se ofrecen diferentes estrategias de participación que garanticen el protagonismo de las personas en su propio proceso de cambio. El equipo profesional está formado por figuras de referencia, capaces de dar cobertura a las necesidades de desarrollo desde una mirada empática y respetuosa, es decir, desde una afectividad consciente. Mediante un trabajo multifactorial, se busca alcanzar el mayor nivel de autonomía posible y garantizar la calidad de vida de la persona.

Desde el programa de Acogimiento Residencial Básico se ofrece a las familias o personas adultas referentes la posibilidad de establecer puentes de comunicación o de relación con los y las adolescentes, ayudando a restablecer y mejorar dicha relación.

Gestionamos dos recursos de acogimiento residencial básico:

  • Acogimiento Residencial Básico Félix Echegaray
  • Acogimiento Residencial Básico Gaztebide

 

ACOGIMIENTO RESIDENCIAL ESPECIALIZADO.

El centro de Atención Residencial Especializado, Gurimendi, cuenta con 5 plazas mixtas para menores, con edades comprendidas entre los 12 y 18 años, que se encuentran en situación de desprotección y/o conflicto social y que presentan alteraciones de conducta graves que pueden conllevar un riesgo para sí mismos y/o para las demás personas.

Estas necesidades requieren respuestas específicas dentro del acogimiento residencial. A causa de estas conductas disruptivas resulta inviable la atención desde un centro residencial básico: requieren un entorno de mayor supervisión que les ayuda en la búsqueda de estabilidad y control, además de repercutir negativamente en los procesos educativos del resto de menores acogidos.

La estancia de los y las menores en estos centros debe durar el tiempo estrictamente necesario, esto es, el indispensable para garantizar la eficacia de la intervención y el mínimo posible, priorizando la estancia de la juventud en entornos menos restrictivos.

ARB